Así empezó todo.

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El fin de año explota. Córdoba arde en la previa al verano. Fiorella y Fernanda, creadoras de Citterio tienen los minutos contados. Es martes y se preparan para participar en el Mercado de Diseño Núcleo 4. Con las fiestas encima, estas diseñadoras y fabricantes de carteras no cuentan con tiempo de sobra.

A las 10 en punto llegan. Cada una con su cartera Citterio a cuestas. Se sonríen nerviosas. “Nunca nos entrevistaron” dicen. Se acomodan. La gente linda de Repúblico, el lugar de encuentro, nos sirve unos frescos jugos de naranja para dar comienzo a la entrevista.

Citterio es una marca de productos de cuero con cinco años de trayectoria. Crece continuamente en la industria local cordobesa y empieza a ser reconocida también en el interior del país. La cuidada selección de los cueros, la excelente confección y el toque de diseño y funcionalidad es lo que ha distinguido a esta marca que nació como el hobby de dos diseñadoras.

Fernanda y Fiorella se conocieron en el cursillo de ingreso de la carrera de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Córdoba. “Hace como 10 años” recuerda Fer, oriunda de Río Cuarto. “Amo Córdoba, vine sabiendo que me quería quedar dice. Fio, en cambio pensaba en volver a Santa Fe. Ella es de un Humberto Primo, un pueblo agroindustrial al centro oeste de la provincia vecina: “Me quedé por Citterio” reconoce la diseñadora.

Citterio es la fábrica de carteras de cueros que fundaron juntas allá por el 2013 y que hoy asoma como una marca de proyección nacional en la industria del cuero argentino.

¿Cómo empezó todo esto?

Fer-  Queríamos comenzar a emprender de alguna forma y Fio investigando conoció el curso de marroquinería que dictaba  la Cámara de Calzado.

Fio- Había varios. El curso de calzado no lo podíamos hacer porque se nos pisaban los horarios con la facu así que empezamos con marroquinería.  Y ahí empezamos a hacer las primeras carteras

¿Y cómo fue que de un curso terminaron  siendo hoy una empresa, una fábrica de carteras de cuero que comercializa a todo el país?

Fer- Del curso salimos haciendo una cartera. Ahí te enseñaban lo básico y elemental de la fase de diseño, armado e incluso a coserla también. Y bueno después era destinar parte del día a juntarnos a crear y a divertirnos haciendo eso. Al principio no pensamos que realmente íbamos a dedicarnos a esto.

Fio- No lo pensamos como un trabajo o como un proyecto. Era un hobby nuestro.

¿Es cierto que sus primeras ventas las hicieron con un carrito puerta por puerta en Nueva Córdoba?

Ambas-Síííí (se ríen)

Fío: salíamos las dos. Hacíamos diez carteras por mes y las diez carteras las metíamos adentro de un bolso y salíamos a ofrecerlas. Primero a gente conocida, a gente que conocía otra gente. Nos recomendaban.  Nos íbamos metiendo en bancos, obras sociales, en jardines y así empezamos.

¿Y qué fue lo que las hizo pensar en producir más, que las animó a avanzar con sus productos?

Fer-  La devolución de las chicas que nos compraban. Les gustaban mucho, eso creo que fue para mí, lo que nos impulsó a seguir. Por ejemplo, la primera cartera que hicimos en el curso, Fio se la puso  un día. Iba en el colectivo de un lado a otro y una chica le preguntó dónde había comprado esa cartera.

Fio- ¡La hice yo le dije!

Fer- Bueno y así siempre tuvimos buena devolución.

Fio- Yo creo que empezamos así. Le dije: “¡Ay Fernanda me dijeron que le gustaba la cartera que hicimos para el curso!” Era una cosa gigante dorada y azul, un horror, pero bueno en ese momento era linda.

me dijeron que le gustaba la cartera que hicimos para el curso

Y eso fue lo que las impulsó a emprender. ¿Siempre tuvieron en mente esto de ser sus propias jefas? ¿O qué  se imaginaban de estudiantes?

Fer- Y… yo creo que la facu no te forma mucho para eso, pero me parece que por nuestras personalidades sí queríamos ser emprendedoras… o no depender de nadie al menos.

Citterio debe su nombre a un reconocido arquitecto que ustedes admiraban.  Y siguieron con ese parámetro. Cada producto lleva el nombre de alguien que, para ustedes, dejó huella o que ha trascendido. Entonces vemos que, para ustedes, el hacer y trascender las moviliza. ¿Cómo se ven de acá a unos años?

Fer- Yo creo que como emprendedoras siempre hay lugar para soñar.

Fio- Queremos seguir ampliando la marca, como hacer calzado. De acá a cinco años esperemos ya tener toda la colección de calzado armada.

Fer- Sí, calzado, camperas, vestimenta… la idea es ampliar y trabajar siempre con productos de cuero.

Fio- Fer sueña con las camperas y yo con el calzado.

Como emprendedoras siempre hay lugar para soñar.

Hoy son una fábrica de carteras de cuero con venta mayorista que tiene distribución en todo el país. Pero no son solo ustedes dos…

Fer-  Nosotras empezamos en el 2013  y era un hobby que crecía. En ese momento mi cuñado, Franco, que es contador, era nuestra fuente de consulta permanente.  Nos ayudó siempre con los  números,  nos hacía ver si lo que estábamos vendiendo funcionaba, si daba, a cuánto, los gastos, toda esa parte. Entonces si bien al principio él estaba por fuera de Citterio, él estuvo a la par.

Fio- Conocía todo el paso a paso.

Fer- Y en el 2015 decidió que ya no quería trabajar más en relación de dependencia y nos propuso sumarse. Vio que nuestro proyecto iba creciendo,  sabía la forma en que lo hacíamos y le parecía que era un proyecto con posibilidades. Y desde ese momento es que estamos los tres.

Ósea que Fran se encarga principalmente de los números

Fio- Los números, las compras, reposición. Se encarga un poco de todo.

¿Y cuáles son sus tareas? Cuéntenos cuál es su día a día.

Fio- ¡Yo me levanto 7:15 o 7:20!  Me cambio, agarro la bici y me voy al taller.  Vivo en barrio General Paz y el taller está en Cofico. De 8 a 9 me organizo un poco el día. Veo que hay.  Romi, la chica que trabaja en producción conmigo,  hace siempre el café para todos a las 9. Y ahí empieza mi día con el café en mano.  Con ella, Romi, hacemos el proceso de armado previo a la costura. Luego, cuando vuelven de costura yo hago el control de calidad y cierre final.  De ahí pasan a Fer.  A las cinco de la tarde termina nuestro día en el taller, normalmente.

Fer- Mi día comienza muy temprano también. Yo estoy en la parte comercial. Arranco siempre hablando con las clientas. Yo me encargo de contactar nuevos clientes, de pasarles el catálogo, de informarles cómo vendemos. Nos contratan personas de todas las provincias, de muchos pueblos también. Les cuento cómo trabajamos, la forma en que vendemos, las condiciones, el modo de envío. Mi rol es asesorar  al momento de hacer la compra y después también.  Hay clientas que están desde el primer día vendiendo nuestras carteras y otras que recién comienzan y las voy ayudando un poco más. Les paso toda la información hasta que les llega el pedido, los tips para vender, como es el producto, etc.

 

¿Y en qué momento diseñan y crean los nuevos productos?

Fio- Ese proceso sí lo hacemos juntas. El mes pasado estuvimos todo el mes armando la colección de invierno del año que viene.  Durante un mes o un mes y medio nos juntamos medio día.  Es decir, a la mañana cada una con sus tareas y a la tarde nos juntamos a diseñar. Y ahí empezamos a ver qué cartera nos hace falta, lo tamaños, para qué se van a usar. Sí van a ser con brillo, sin brillo, flecos, sin flecos, tachas.

Fer- Claro vamos pensando en el usuario, en el momento en que se usaría, qué modelo de cartera nos gustaría incorporar a la colección. Pensando en todo: en el uso, en que nos falta, en lo que nos piden las clientas también.

Cuando uno se acerca a Citterio vemos que se habla de tres cosas: versatilidad, armonía y modernidad ¿Qué significan esas cosas para ustedes y cómo las vemos en los productos?

Fer- Bueno la versatilidad es un poco esto que te contábamos. Es pensar en que el producto se pueda usar en distintos momentos, que se adapte al usuario o usuaria. Nosotras al momento de diseñar la cartera pensamos en que las tiras sean regulables, para que se adapten a las distintas alturas de las mujeres. Si tiene una manija corta o una manija larga, que se puedan extraer para que sea más cómoda, en todas esas cosas.


¿Por qué dicen que sus productos son armónicos?

Fer- Cuando hablamos de armonía un poco pensamos en la visualización del producto. En el resultado final que logramos y que se aprecia al verlo. Es algo que nos caracteriza en el diseño. Nuestros productos por ejemplo son siempre combinados, no tenemos carteras lisas. Todos tienen una textura que los complementan. Pueden ser monocromáticos, pero todos van a tener algo distintivo.

Esto que ustedes cuentan me explica un poco esto que vemos respecto de la marca. Como que viene a ocupar un lugar en la industria del cuero. Uno se piensa que los productos de cuero son para gente mayor, son productos clásicos. En cambio, cuando uno ve los productos Citterio encuentra ahí otra onda. Esto es, supongo, lo que ustedes quieren transmitir y darle a la marca.

Fer- Sí, nosotros tenemos un público que va desde los veinte a los cincuenta y largos.

Fio- Hay gente de 60 años que se anima usar nuestras carteras y a nosotras nos encanta. Pero son entre 25 a 45 años generalmente nuestros usuarios.

Fer- Porque para mí lo que acompaña Citterio es la personalidad del usuario. El hecho de que sea una persona que no quiera algo tan clásico, que se anime a algo nuevo pero a la vez sabiendo que son productos de calidad, de cuero, elegante y duradero también.  Bueno ahí está Citterio. Y Fio siempre fue la que llevó la bandera más alta de la modernidad.

Fio- La mandada en realidad.

La última pregunta, ¿qué les pasa hoy cuando ven en la calle a una persona que está usando una cartera Citterio?

Fio- ¡La quiero abrazar! ( Se tientan y ríen) Tratamos de sacarle fotos y la subimos en el grupo, pero a mí me da un miedo que me digan “¡Qué estás haciendo!”, y no me animo tampoco a decirle: “Yo soy la que las hace”. Pero siempre que vemos una nos contamos, cada cartera que nos cruzamos en la calle: “Ay me crucé una Morrison, me crucé una Azari”. Fran también las reconoce y nos avisa. Es un orgullo obvio.

O sea que se puede decir que son emprendedoras y felices con lo que están haciendo

Fio- Sí, salimos a la calle siempre en busca de Citterio.